domingo, 21 de septiembre de 2008

Las trampas del tiempo.


Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:

Lo único que te cambiaría es el domicilio.


Y desde entonces vivieron juntos, fueron juntos, y se divertían peleando por el diario a la hora del desayuno, y cocinaban inventando y dormían anudados.

Ahora este hombre, mutilado de ella, quisiera recordarla como era. Como era cualquiera de las que ella era, cada una con su propia gracia y poderío, porque esa mujer tenía la asombrosa costumbre de nacer con frecuencia.
Pero no. La memoria se niega. La memoria no quiere devolverle nada más que ese cuerpo helado donde ella no estaba, ese cuerpo vacío de las muchas mujeres que fue.


Eduardo Galeano.

13 comentarios:

Álvaro Dorian Grey dijo...

Que preciosidad de relato, ¡qué grande Galeano!
Saludos y salud

Alatriste dijo...

¡Vaya texto! Terrible y al mismo tiempo hermoso. Una lucha contra el fracaso de la rutina. Hay que vencer la batalla contra la monotonía sin duda.
Un beso muy fuerte, lunita.

Arcángel Mirón dijo...

Qué triste y hermoso, Luna!

Un abrazo.

Ladrón de Guevara dijo...

Muy bonito texto seleccionado. He pasado por tu blog por casualidad y creo que volveré a visitarle más a menudo.

Un saludo.

aura dijo...

A veces ¿quién puediera detener el tiempo? pero él, muy juguetón pasa sin detenerse y como una "medicina" nos hace recordar con nostalgia lo bueno e intenta que olvidemos lo malo. Cambian las personas y los sentimientos, pero los días que quedan atrás, han tenido como todos los que vendrán, segundos, minutos, horas, noches, mañanas y tardes por muchos que nos entestemos. Las trampas nos las ponemos nosotros mismos.

Un abrazo

Alatriste dijo...

Mucho ánimo, amiga.
La luna no puede tener malas noches. Siempre está hermosa.
Tú eres la luna de este mundo, así que quiero verte sonreír.
Gracias por tu apoyo y por tu amistad. Me tienes de tu lado incondicionalmente..
Así que si te hace falta un Capitán, silba. Je, je, je.
Un beso enorme y cuídate.

K@ri.- dijo...

ufff Galeano!!!que belleza de escrito... cero desperdicio...
gracias por compartirlo! y es cierto lo que dice El capitan Alatriste... la luna tiene el don de la belleza y su luz ilumina hasta el lugar mas chiquito del mundo!
un abrazo!
k@ri.-

My dijo...

qué triste..
cuando buscas el reflejo de algo que fue tan significativo en tu vida y ves.. que ya no queda nada.
sólo un cuerpo sin 'vida',
sólo una sombra..
un suspiro..
y una mentira.

me encantó hablar el otro dia contigo.
me gusta tu risa, eres más bonica..

un abrazo pequeña.

Anacronista dijo...

Luna, precioso texto... Muy emotivo...
¡Cuándo no logras tener lo anhelado!

Un beso

CARMEN dijo...

Precioso relato de Galeano.
Este fin de semana, hago la reserva del hotel en Madrid.
Un besito.

Alatriste dijo...

¡Hola, amiga!, paso a visitarte a ver si ya hay más luz en tu jardín.
Espero de todo corazón que sí.
Que pases un gran fin de semana y mucho ánimo para esos malos días.
Déjalos atrás con tu viento.
Un beso muy grande.

lunazul dijo...

A mí me marcó mucho este relato cuando lo leí, es de una belleza indescriptible. Lleváis razón en la tristeza que desprende, pero aunque suene extraño, aprecio mejor la belleza en la tristeza, la melancolía, los huecos que van quedando, la ausencia.. Inusualmente extraño.

Alatriste, cambio de chip, prometido. Y esta noche, para celebrarlo, me voy de nuevo a ver a Amaral, a vibrar con cada canción que nos regalen :)

Un abrazo para tod@s, muy fuerte. Sonrisas, por los días que vendrán :)

Verónica (peke) dijo...

Me encontre con tu blog de casualidad y me ha encantado, me voy a perder por aqui un buen rato.

besotes de esta pek

pd: te invito a mi rincon con una buena taza de cafe caliente